EMOCIÓN Y SENTIMIENTO ¿SON LO MISMO?

EMOCIÓN Y SENTIMIENTO ¿SON LO MISMO?

Al parecer, no son lo mismo, de acuerdo con Damasio (El error de Descartes), entre otros investigadores.

Las emociones se manifiestan en el cuerpo, mientras que los sentimientos son construcciones mentales. Ira, miedo, alegría, tristeza, odio, amor, vergüenza y sorpresa son emociones básicas, que generan determinadas reacciones fisiológicas.

Por el contrario, los sentimientos son imágenes, recuerdos, construcciones mentales a partir de algo, son pasado; se pueden controlar porque en realidad son mentales.

“Cuando el cerebro se hace consciente del efecto que ha provocado la emoción en el cuerpo, tenemos un sentimiento”, nos dice Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Los sentimientos son la evaluación consciente que hacemos de la percepción de nuestro estado corporal durante una respuesta emocional. Los sentimientos son conscientes, objetos mentales como aquellos que desencadenaron la emoción (imágenes, sonidos, percepciones físicas…). Las emociones que no se perciben como sentimientos son inconscientes y, sin embargo, pueden tener efecto sobre nuestras conductas. (Damasio Antonio)

 

Las emociones son físicas

Desde la teoría de James-Lange en 1884, la primera teoría fisiológica de la emoción, diversos investigadores han estudiado las reacciones somáticas de las emociones: alteraciones en la presión, cambios en la frecuencia cardiaca y respiratoria, secreciones glandulares., etc. Estas reacciones, también presentes en los animales vertebrados, están codificadas en el sistema nervioso autónomo, en el proceso intervienen el hipotálamo, el tálamo, la amígdala…

Las emociones tienen como primera misión proteger a la especie, nos ayudan a adaptarnos a estímulos, condiciones o demandas del medio ambiente. No son buenas o malas por ellas mismas. Lo positivo y lo negativo de nuestras emociones se produce cuando se bloquean, cuando no se completan o se activan dentro de un contexto inadecuado.

“Una emoción reprimida no disminuye; por el contrario, se concentra y se convierte en una forma potencialmente tóxica, hasta que, por no liberarla, puede contaminar el conjunto del sistema psíquico. El resultado es una neurosis”, Stuart Walton.

“Cada emoción tiene su propio ciclo temporal; si no se inhibe tardará un cierto periodo de tiempo hasta alcanzar su punto máximo, en el que se mantendrá durante un tiempo y finalmente volverá a su estado normal. Si la activación continúa, obviamente la emoción se mantendrá durante más tiempo. Si, por el contrario, la emoción se bloquea, ciertos cambios ocurridos con la emoción permanecerán activos, aunque ésta no llegará a completarse”, nos explican Arden y Jack Wilken, creadores de Inner Sound.

 

Cómo trabajar los bloqueos emocionales

Las emociones incompletas quedan registradas a nivel físico y sicológico, en el tejido conjuntivo, en forma de bloqueos energéticos, contracciones y tensiones musculares, corazas, defensas emocionales, etc. “Creamos un sistema de defensa para esconder nuestras memorias emocionales del dolor. Éstas se almacenan en el cerebro como representaciones de lo que realmente ocurrió”, nos explican Arden y Jack Wilken.

La terapia de sonido, la Integración postural, el Rolfing, el Análisis bioenergético, entre otras terapias bioenergéticas, buscan trabajar estos bloqueos energéticos registrados en el tejido conjuntivo, bien sea desde la parte externa del cuerpo, ejerciciendo presión y calor (Rolfing), o mediante posturas físicas que permiten trabajar las zonas bloqueadas del cuerpo (Integración postural) o desde la parte interna del tejido conjuntivo, mediante vibraciones y resonancia simpática (Terapia con diapasones) o desde la activación del sistema emocional mediante música especialmente diseñada para tal fin.

“La música puede permitirnos contactar con una parte de nosotros mismos, ayudarnos a experimentar nuestros sentimientos y a ser más conscientes de ellos. La activación del sistema emocional puede ser uno de los primeros pasos para desbloquear la mayoría de traumas profundos que están acumulados en la musculatura del cuerpo y en los tejidos conjuntivos llegando hasta las células”. Estos bloqueos están anclados de tal forma que interfieren en la frecuencia natural de vibración del cuerpo. “Igual que la cuerda del violín vibra cuando suena la misma nota en un piano (por resonancia simpática), la sinfonía del cuerpo revive cuando suena su música”. (El viaje del sonido en el cuerpo)

CÓMO VIAJA EL SONIDO A TRAVÉS DE NUESTRO CUERPO

CÓMO VIAJA EL SONIDO A TRAVÉS DE NUESTRO CUERPO

Las ondas del sonido, al entrar por los oídos y los huesos del cráneo, “viaja” por nuestro cuerpo a través del tejido conjuntivo o conectivo. Es el tejido más abundante y más ampliamente distribuido del cuerpo, es el que recuerda y mantiene la forma del cuerpo. Crea una red de comunicaciones que pasa por todo el cuerpo e incluso entra en las células, rodea todos los vasos sanguíneos grandes y pequeños y todos los órganos. Las rutas primarias del cuerpo coinciden con los meridianos de acupuntura. 

Cuando el tejido está sano y no hay bloqueos, tiene una cierta elasticidad, y el sonido puede viajar a través de él con facilidad. Sin embrago, cuando hay bloqueos o tensión en el tejido conjuntivo, la energía tiene problemas para fluir libremente. En este caso, el tejido conjuntivo puede haberse vuelto seco, duro y rígido.

En este tejido guardamos los bloqueos energéticos, emocionales, puntos donde el tejido ha perdido agua y los procesos bioquímicos no funcionan correctamente. Al perder agua, no hay espacio para la vibración, y la energía no fluye, se queda estancada en esos puntos.

Las emociones incompletas quedan registradas en nuestro cuerpo físico y psicológico como bloqueos, que en psicología son entendidos como defensas y cargas emocionales procedentes de traumas o experiencias de la primera infancia. Los bloqueos surgen como un mecanismo para evitar sentir dolor al encontrarnos con estas experiencias.

Las nuevas investigaciones están demostrando cómo el sonido actúa sobre el proceso biológico del cuerpo. Cuando una onda de sonido entra en el cuerpo y entra en contacto con los diferentes sistemas, estos empiezan a reaccionar intentando vibrar en su frecuencia natural, pero son frenados por los bloqueos antes mencionados.

Si nos imaginamos nuestro cuerpo como una cuerda que vibra a todo lo largo, en ocasiones no puede vibrar de forma completa porque esta cortado por el diafragma. Este músculo, que es el más largo del cuerpo, puede presentar una tensión crónica. La tensión se ha creado en esta zona para no sentir las emociones, tanto agradables como desagradables.

Al no poder vibrar en toda su extensión, “la cuerda” se divide, con lo cual aumenta la frecuencia, pero esto no significa más energía. Al ampliar la frecuencia, la amplitud decrece, y el cuerpo tiene menos capacidad y fuerza, acumula más nerviosismo y tensión, a la vez que reduce su capacidad de sentir. Y con frecuencia se produce una desconexión entre la mente y el cuerpo. Una de las cosas que sentimos al acercarnos a estos bloqueos es el dolor, el recuerdo o el malestar que los bloqueos defienden o encubren.