¿UN PUENTE QUE SE DERRUMBA POR CULPA DEL SONIDO?

¿UN PUENTE QUE SE DERRUMBA POR CULPA DEL SONIDO?

Sucedió a finales de 1940, el puente Tacoma Narrows, en la provincia de Washington (EE.UU.). Afortunadamente, sin muertes.

De repente, el puente se vino abajo.

¡Y no era un puente pequeño! Tenía 1.600 metros de longitud y en su momento era el tercer puente colgante más grande del mundo. Tenía una estructura muy grande, de acero y hormigón.

¿Recuerdas aquello de la resonancia simpática en clase de física? Cuando una cuerda o un diapasón, que estaba al lado en reposo, comenzaba a vibrar cuando hacíamos vibrar otra cuerda o diapasón idéntico?  ¿O esa imagen de alguien cantando hasta romper una copa de cristal?

Pues este principio de la resonancia acústica fue lo que causó su colapso: un cuerpo o sistema vibratorio en reposo responde a vibraciones externas que coincidan o sean semejantes a su frecuencia vibratoria.

El puente se vino abajo cuando el viento chocando contra la estructura del puente produjo una frecuencia vibratoria o sonido que coincidía con la frecuencia natural del puente,  lo hizo vibrar tan fuerte que se derrumbó.

 

 

Imagina ¿qué puede causar el sonido en nuestro cuerpo?

… si la vibración es capaz de derrumbar una estructura de hormigón y acero.

Nuestro cuerpo, en su conjunto, es un sistema vibratorio. Pero también contiene muchos sistemas vibratorios más pequeños, ya que cada parte del cuerpo tiene una frecuencia vibratoria específica.

El principio de la resonancia simpática es uno de los principios básicos de la terapia de sonido. Por eso es una terapia vibracional, energética, tan potente. Los egipcios ya la conocían. Y por supuesto Pitagoras y sus seguidores. La escuela pitagórica «trabajaba» con intervalos perfectos (sobre todo con octava, quinta y cuarta justas).

Cuando aplicamos un rango amplio de frecuencias a través del cuerpo, las frecuencias que igualan la frecuencia de resonancia de la zona bloqueada de nuestro cuerpo, ayudarán a crear movimiento en esta zona y a hacer que comience a vibrar de nuevo.

Pero ¡ojo! Si estás pensando que esto es posible con tu música favorita… lamento decirte que no. Tu música favorita te sirve para disfrutar, deleitarte, sentirte bien… pero no para desbloquear memorias de emociones antiguas ancladas en tu cuerpo física y emocional.

Cuando un sonido o música te produce malestar, e incluso alguna sensación física incómoda en alguna parte de tu cuerpo, es precisamente porque está “trabajando”: te está ayudando a recuperar la vibración en ese tejido bloqueado, denso, sin apenas humedad, que obstaculiza el flujo energético adecuado en tu cuerpo.

Con varias sesiones de diapasones o música terapéutica personalizada, se puede llegar a disipar tanto el malestar físico o dolor puntual como el trauma emocional asociado, guardado en el pasado, en el tejido conectivo de nuestro cuerpo. 

A medida que el sonido va «ablandando» con vibraciones desde el interior del cuerpo este tejido bloqueado, logramos un mayor bienestar y equilibrio físico, mental y emocional.

Si quieres saber más, aquí te explico lo del tejido conectivo y cómo viaja el sonido en el cuerpo.

¿QUÉ ES LA TERAPIA DE SONIDO?

¿QUÉ ES LA TERAPIA DE SONIDO?

Música y dopamina

Imagen de Raquel Artacho.

 

La terapia de sonido o sonoterapia es una terapia complementaria, también llamada alternativa, que se basa en el uso de sonidos con fines sanadores. Se pueden usar diapasones terapéuticos, cuencos tibetanos o de cuarzo, además de la voz, la autofonética o el canto de armónicos, entre otras técnicas. El instrumento sanador más potente que tenemos es, sin duda, nuestra voz. ¡Y siempre está a nuestro alcance!

 

Terapia energética y vibracional

La terapia de sonido hace parte de las terapias energéticas y vibracionales, que buscan promover el  bienestar físico, mental, emocional y espiritual de la persona, equilibrando con distintas frecuencias nuestro campo electromagnético. Por tanto, parte de la base de que tenemos un campo electromagnético, algo que las antiguas culturas ya sabían y que hoy en día ya está más que comprobado a nivel científico.

 

Somos una suma de energías

Además del cuerpo físico, tenemos otros cuerpos energéticos que forman capas alrededor de nuestro cuerpo físico. Son campos de energía menos densa, mucho más sutiles que no vemos pero que sin duda nos influyen. Es lo que normalmente llamamos el aura. Hoy se utiliza el término Biocampo.

 

Barbara Ann Brennan, la reconocida autora de Manos que curan, nos habla de 7 capas del campo aural, cada una está relacionada con uno de los 7 chakras principales.

Los primeros cuerpos energéticos, los más cercanos a nuestro físico, son:

  1. El etérico, a unos 6 cm.
  2. El emocional
  3. El mental
  4. El astral

 

Los cuerpos etérico, emocional y mental se expresan y se manifiestan a nivel físico. Las terapias vibracionales, como la musicoterapia, la terapia del sonido, las Flores de Bach, el Chi Kung, el reiki, entre otras, trabajan sobre estas capas energéticas. Es el nuevo enfoque: una medicina de personas, no de enfermedades, de la cual  cada vez oiremos hablar más.

Las enfermedades se manifiestan primero

en el campo etérico

Las enfermedades se manifiestan en el campo etérico antes de manifestarse en el cuerpo físico. Sabemos que cada chakra activa una zona de nuestro cuerpo, está conectado a una glándula, a unos órganos y sistemas  de nuestro organismo. Y a unas emociones. La Medicina Tradicional China (MTC) nos lleva a conclusiones similares pero desde otra perspectiva: la de los 5 Elementos.

A través del uso de distintas frecuencias, los terapeutas de sonido buscamos equilibrar el flujo energético de los chakras.

Bajo el principio de la resonancia simpática buscamos modificar las vibraciones débiles, no saludables por aquellas que el cuerpo “sabe”, reconoce, recuerda, son más armónicas y saludables. Porque independientemente de que nuestro oído lo perciba o no, nuestro organismo tiene la capacidad de “sentir” esa vibración que es el sonido.

 

Con los tonos binaurales y también algunos sets de diapasones terapéuticos es posible llevar a la persona a estados de ondas alpha (entre 8 a 12 Hz), que induce a la relajación profunda y, lo más importante, un estado que le permite al cuerpo un “reset”, una especie de autosanación, que estimula el sistema inmune del organismo. Es ese estado antes de dormirnos, en el que nos sentimos tranquilos, nuestro diálogo mental se ha ralentizado,  y en el que cuerpo y mente parecen integrarse.

 

Para no hacer este post demasiado largo, prometo ir ahondando poco a poco en próximos post en algunos de los conceptos mencionados.

 

Vive el poder del sonido

¿Quieres vivir una sesión de terapia con sonido y música? 

NEUROMUSICOLOGÍA – CÓMO NOS AFECTA LA MÚSICA

NEUROMUSICOLOGÍA – CÓMO NOS AFECTA LA MÚSICA

Música y dopamina

 

¿Sabías que la música tiene efectos muy positivos a nivel fisiológico sobre las hormonas? La música puede cambiar la química de nuestro cerebro. No solo eso: guardamos la música que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida en una especie de «plantillas» que dan forma a una parte de nuestra corteza cerebral.

 

La neuromusicología

Es la unión de música y cerebro. Esta nueva rama de la neurociencia (dedicada a estudiar el cerebro humano) trata de entender cómo la música puede afectar  los procesos cognoscitivos, afectivos y sensoriales del cerebro. Nació en 1985 con las investigaciones de G. L. Shaw, D. J. Silverman y J. C.Pearson. Comprobaron cómo la estructura física del cerebro crea patrones según lo que oímos.

Hoy, en las redes sociales, no es extraño ver posts sobre los efectos de la música en personas con Alzheimer, y cómo escuchar su música favorita o cantar les ayuda a estar mejor emocionalmente, a reducir el estrés, la ansiedad, los movimientos involuntarios, etc. Incluso a recordar cómo bailaban cuando eran jóvenes. Se ha comprobado que la música la guardamos en nuestro cerebro en otras áreas diferentes de los demás recuerdos.

Como dice Fátima Pérez-Robledo, musicoterapeuta de la Fundación Alzheimer España:  «Los recuerdos que más perduran son los que están ligados a una vivencia emocional intensa y justo la música con lo que está más ligado es con las emociones y la emoción es una puerta al recuerdo».

La música es un lenguaje. Pero sobre todo es arte y ¡emociones!

 

 

La música y las hormonas

Tenemos 65 tipos de hormonas en el cuerpo. Algunas de ellas son vitales para nuestro organismo.  Son sustancias químicas que afectan y regulan un sinnúmero de células, tejidos, actividades y funciones de nuestro cuerpo. Muchas tienen gran repercusión en nuestras emociones. De hecho, no es extraño oir hablar de “la hormona de la felicidad” (la serotonina), o la “hormona del placer” (la dopamina) o la “hormona del estrés” (el cortisol).

Los científicos han descubierto que cuando escuchamos una música que nos gusta mucho o nos causa un gran placer, nuestro cerebro se inunda de dopamina. Escuchar cierta música también ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés y la ansiedad. ¿Y qué sería de una escena de terror en una buena película sin su música apropiada para que nuestra amígdala cerebral reaccione adecuadamente ante el miedo e incluso llegue a tener la sensación de amenaza?

La dopamina y el núcleo accumbens

La dopamina se produce en el hipotalamo y su secreción está ligada a situaciones agradables. La comida y el sexo, por ejemplo, también estimulan la producción de dopamina en determinadas áreas del cerebro.

La dopamina interactúa en varias funciones cerebrales, como el aprendizaje, la memoria, la motivación y la recompensa ante estímulos placenteros. También afecta el sueño, el humor, la atención e influye en la coordinación de ciertos movimientos musculares.

Hay un área en nuestro cerebro, llamada el núcleo accumbens, que se encarga de clasificar las sensaciones que percibimos.

Levitin y Vinod Menon, de la Universidad de Stanford, fueron los primeros en mostrar en 2005 el papel del núcleo accumbens en la música, así como los múltiples estudios de Aniruddh (Ani) Patel, Ph.D., de la Universidad de Tufts. Desde entonces ha habido muchas investigaciones sobre el tema, entre ellas la de 2019, con la participación de la Universidad de Barcelona, el UB-IDIBELL de Bellvitge y el Montreal Neurological Institute de la Universidad McGill de Canadá, entre otros.

Mediante técnicas PET (tomografía por emisión de positrones) y fMRI (imagen por resonancia magnética funcional), se ha comprobado cómo al escuchar nuestra música favorita se libera dopamina en este núcleo accumbens (también llamado el «centro del placer» del cerebro).

Al liberar dopamina se crean conexiones entre el núcleo accumbens y otras áreas del cerebro como la amígdala cerebral, que reacciona ante las emociones; el hipocampo, que interviene en el aprendizaje y la memoria; y la corteza prefrontal  ventromedial, que participa en la toma de decisiones emocionales.

“Las plantillas” de nuestra música

Los científicos también han descubierto que no solo liberamos dopamina ante una música que nos gusta muchísimo, sino que también guardamos una especie de “plantillas” de la música que hemos escuchado a lo largo de toda nuestra vida.

En la superficie de la corteza cerebral tenemos unas elevaciones tortuosas o convoluciones llamadas circunvoluciones o giros cerebrales. Algunos de estos giros tienen nombres particulares. Uno de ellos es el giro temporal superior. Es aquí donde almacenamos la música que hemos escuchado, donde guardamos “las plantillas” de nuestras músicas. Resulta que el tipo y estilos de música que hemos escuchado a lo largo de nuestra vida influye en cómo se forma este giro temporal superior.

¡Qué cosas tiene la música! ¡Y cuán maravillosa puede ser para ayudarnos a estar mejor!

Vive el poder del sonido

¿Quieres vivir una sesión de terapia con sonido y música? 

¿A QUÉ FRECUENCIA VIBRAN TUS NEURONAS?

¿A QUÉ FRECUENCIA VIBRAN TUS NEURONAS?

Todo vibra y, por tanto, podemos decir que todo tiene un ritmo. Nuestro cerebro  también tiene un ritmo, que son las ondas cerebrales: pequeñísimos impulsos eléctricos que van de neurona en neurona. De esta manera se comunican los trillones de neuronas que tenemos en nuestro cerebro, que hoy es muy fácil medir a través una electroencefalografía.

 

Sabemos que existen 5 ritmos u ondas cerebrales,

De distinto voltaje, que  generan  campos electromagnéticos de distinta frecuencia (vibraciones por segundo):

Ondas Delta (frecuencia 0,5 Hz – 3,5 Hz)

10 – 50 micro voltios. Es el estado de sueño muy profundo, trance,  hipnosis profunda. Es esencial para la autorregulación, para fortalecer el sistema inmunitario  y la sanación de nuestro organismo. Para algunos, es la energía original. Cuando hablamos de un “sueño reparador”, ésta es la etapa esencial. Por eso es muy importante solucionar los problemas de sueño o insomnio continuados o crónicos.

 

Ondas Theta (frecuencia 4 Hz -8 Hz)

50 – 100 micro voltios.  Es el estado que normalmente tenemos cuando estamos a punto de dormirnos, de somnolencia. Va desde el sueño superficial al profundo (4 Hz). Ocurre cuando hay un equilibrio entre los hemisferios izquierdo y derecho, es decir, cuando vibran a la misma frecuencia. Es un estado de relax físico y mental, meditación, inspiración, armonía. Mayor capacidad de aprendizaje. También puede surgir como un mecanismo de defensa, de reactividad emocional, para no revivir eventos dolorosos o traumas del pasado.

 

Ondas Alfa (frecuencia 8 Hz – 12 Hz)

100 – 150 micro voltios.  Es el estado de relajación ideal, calma, optimismo, mente tranquila, sin discurso mental continuo, muy adecuado para la creatividad y visualización. Nos centramos más en nuestro interior y nos desconectamos del exterior.

 

Ondas Beta (frecuencia 15 Hz – 18 Hz)

150 – 200 micro voltios.  Es la frecuencia habitual cuando estamos despiertos, muy probablemente en la que estás ahora al leer este post. Es un estado de alerta máxima, nos enfocamos más en el exterior;  en el que procesamos el lenguaje, podemos hacer cálculos matemáticos, conducir, etc. Por encima de esta frecuencia ya empezamos a estar estresados.

 

Ondas Gama (frecuencia 40 Hz en promedio)

Más de 200 micro voltios.  Alto nivel de estrés. Es la actividad eléctrica más alta del cerebro, puede llegar a los 100 Hz. Sucede cuando distintas zonas cerebrales se ponen en marcha a la vez, por ejemplo cuando las neuronas están trabajando demasiado rápido, en procesos complejos, que exigen mucha concentración y coordinación de distintas áreas del cerebro: una alta concentración al hacer un cálculo matemático, sentir pánico, un ataque de ansiedad, la meditación de monjes budistas, etc.

 

¿Qué tiene que ver esto con el  sonido terapéutico?

Gracias a las investigaciones de neurocientíficos y neurobiólogos, entre otros, sabemos cómo la frecuencia de nuestras ondas cerebrales influyen en nuestros estados emocionales, mentales, comportamientos y  procesos de aprendizaje o cognitivos.

Mediante la terapia de sonido, en especial con diapasones y música terapéutica  (binaural o con efectos sicoacústicos), es posible afectar en pocos minutos la actividad  eléctrica del celebro y lograr estados de relajación.

Al trabajar con determinados diapasones, dos al mismo tiempo, y con intervalos de quinta justa, es posible equilibrar la actividad de los dos hemisferios cerebrales y llevarlo a ondas Alfa y Theta. De esta manera, le damos al cuerpo uno de los mayores regalos: la relajación. A partir de allí, el terapeuta puede ayudar a la persona a encontrar un mejor estado emocional, mental y físico.

El cuerpo es sabio, toma las frecuencias que necesita para hacer este proceso, con la ayuda del terapeuta de sonido. Por eso también, en ocasiones, durante la terapia de sonido, el organismo decide ir a estado Theta, para darse un tiempo antes de revivir o afrontar estados emocionales que necesita sanar. Si es constante, muy probablemente los sanará en pocas sesiones. El sonido es una forma natural de armonizar y equilibrar el cuerpo.

 

CÓMO ACTÚA EL SONIDO EN EL CUERPO

CÓMO ACTÚA EL SONIDO EN EL CUERPO

Cómo viaja el sonido por el cuerpo

El sonido entra por el sistema auditivo pero también por los huesos craneales, que están en contacto con el líquido cefalorraquideo. Esto es especialmente importante cuando trabajamos con diapasones.

El sonido viaja dentro de nuestro cuerpo, a 1500 m/seg  ¡cuatro veces más rápido que en el aire!

Viaja a través del tejido conectivo (o conjuntivo), que es uno de los cuatro tejidos básicos del cuerpo. Abarca desde la superficie del cuerpo hasta el interior de las células. Comprende muchos tejidos, como: el adiposo, el óseo, el sanguíneo, el linfático y muchos más.

Los elementos básicos del tejido conjuntivo son las células, las fibras y una sustancia fundamental, gelatinosa e incolora, que está compuesta, entre otras cosas, de agua. ¡He ahí una de las claves!

La mayoría de nuestros órganos y tejidos tienen al menos un 70% de agua. Los riñones tienen más, entre 80 y 85%. Hace decenios que ya sabemos el poderoso efecto del sonido en el agua (podéis ver muchas webs y videos en YouTube que ilustran el tema).

La música que nos gusta y la que nos molesta usa los mismos mecanismos para activarnos.

Expansión y contracción

Terminamos este breve repaso de algunos conceptos esenciales de la sonoterapia y musicoterapia hablando sobre la expansión/contracción. Un movimiento, compuesto de dos fases, que es esencial, vital para el ser humano. Está presente en nuestra respiración, en el latido cardíaco y en el impulso rítmico craneal (IRC).

 

¿Y qué tiene que ver con la música o el sonido?

Pues que este movimiento de expansión/contracción está asociado a uno de los intervalos más importantes en la sanación: la quinta justa. Es ni más ni menos que la quinta pitagórica la que tiene el ratio 1,5:1 (o, expresado de otra manera, en el monocordio de Pitágoras es 3/2).

Para los pitagóricos era uno de los tres intervalos más puros, más armónicos del universo, junto con la octava y la cuarta justa. Probablemente no lo sabían pero el intervalo de quinta justa, visto hoy con un osciloscopio, genera una forma similar al símbolo de infinito, un movimiento de expansión/contracción, igual que el que está presente en el impulso rítmico craneal (IRC), un mecanismo básico de autosanación del cuerpo, algo que conocen muy bien los profesionales que hacen terapia craneo-sacral.

Lo que buscamos con la sonoterapia y la musicoterpia es precisamente

crear un movimiento en el cuerpo, un flujo energético, que le ayude a encontrar su equilibrio y armonía.

 

El cuerpo toma del sonido las frecuencias que necesita para recuperar su equilibrio, para ablandar los tejidos conectivos contraídos por emociones incompletas, enfermedades, desequilibrios de salud, etc.

 

MEDITACIÓN SÓNICA

MEDITACIÓN SÓNICA

MEDITACIÓN SÓNICA

Sonido Terapéutico estará presente en el 36 Congreso Ibérico de Astrología, que tendrá lugar este año en San Sebastian, 14, 15 y 16 de junio, 2019.

Iniciaremos la jornada de talleres del viernes 14, a las 9.00 h, con una meditación sónica para armonizar los chakras, con cuencos tibetanos afinados con las frecuencias planetarias, diapasones terapéuticos y voz. Después de la meditación, explicaremos algunos conceptos de la terapia de sonido que aplicamos en Sonido Terapéutico: los distintos tipos de sonido, la Quinta Justa pitagórica, cómo viaja el sonido en el cuerpo…

Más información en 36 Congreso Ibérico de Astrología.

TODO VIBRA

TODO VIBRA

TODO VIBRA

Todo en el universo vibra y está en estado de movimiento. Hay vibración en todo lo que nos rodea, a distintas frecuencias, y en nosotros también. Nuestro cuerpo vibra en todos sus niveles; cada célula, órgano, tejido, glándula, hueso y fluido corporal tiene su propio y único patrón de frecuencia. Los distintos órganos del cuerpo tienen una frecuencia natural de vibración que se altera cuando existe una disfunción o enfermedad.

Mediante el principio de resonancia (o vibración por simpatía), el sonido puede ser utilizado para hacer que frecuencias inarmónicas del cuerpo vuelvan a sus vibraciones normales y saludables.

Por medio del uso del sonido creado exteriormente y proyectado en la zona enferma, es posible reintroducir el patrón armónico correcto en esa parte del cuerpo afectada y generar una reacción terapéutica, que restaure la frecuencia de vibración natural. Sabemos que por medio del sonido es posible cambiar los ritmos de nuestras ondas cerebrales, así como los latidos de nuestro corazón y nuestra respiración.

El uso del sonido para la sanación y la alteración de los estados de conciencia no es nada nuevo. Desde las tradiciones primitivas ha estado presente, así como en muchas religiones. El filósofo griego Pitágoras (siglo VI a.C.), el padre de la geometría, que hablaba de la “Música de las Esferas”, en su escuela en la isla de Crotona, donde enseñaba los misterios del universo, había 3 niveles de iniciación.  En el tercero y más alto nivel, los electi, recibían enseñanzas de los procesos secretos de la transmutación psíquica y de la sanación por medio del sonido y la música.

Existen ya multitud de investigaciones científicas que acreditan la interacción del sonido y la materia, y de los efectos beneficiosos de determinadas frecuencias en nuestro cuerpo. Dorinne S. Davis, por ejemplo, nos explica en su libro Sound Bodies Through Sound Therapy (2004) cómo el sonido actúa primero en el cuerpo físico (por resonancia simpática) incidiendo directamente en la patología, y a continuación en la mente y las emociones. Autores como Jean Bealieu (Música, sonido y curación), Don G. Campbell (El efecto Mozart), Mitchell L. Gaynor (Los sonidos que curan), Jonathan Goldman (Sonidos que sanan); y los más tres más recientes libros del catalán Jordi A.  Jauset (Música y neurociencia: la musicoterapia; Sonido, música y espiritualidad; y La terapia del sonido ¿ciencia o dogma?) dan cuenta de los innumerables estudios relacionados con la sonoterapia y la musicoterapia.

DIAPASONES INNER SOUND

DIAPASONES INNER SOUND

DIAPASONES INNER SOUND

El set completo está conformado por 13 diapasones de aluminio, afinados siguiendo una espiral de intervalos de quintas justas (que equivale a una relación o ratio de 2/3). El rango de frecuencia va desde 31,46 Hz hasta 4081,81 Hz.

 

El diapasón de frecuencia más baja está afinado 2 octavas por encima de la frecuencia de la cavidad terrestre o resonancia de Schumann, que en promedio es de 7,865 Hz.

 

Se utilizan siempre por pares, uno al lado de cada oído, con la finalidad de que se produzca un movimiento organizado de expansión y contracción que viajará por todo el cuerpo, lo que ayuda al lograr un estado de relajación y equilibrio profundo. En los estados de vagotonía, de sueño, profunda relajación o meditación, es cuando mejor se pueden lograr los procesos de regeneración celular y sanación.

CIMÁTICA: LOS EFECTOS DEL SONIDO SOBRE LA MATERIA

CIMÁTICA: LOS EFECTOS DEL SONIDO SOBRE LA MATERIA

CIMÁTICA: LOS EFECTOS DEL SONIDO SOBRE LA MATERIA

Una de las investigaciones más importantes sobre los efectos de la vibración en la materia, y por lo tanto sobre el poder de curación del sonido,  provienen del Doctor en medicina y científico suizo Hans Jenny (1904 – 1972) a mediados del siglo XX.  Sus experimentos, a los que denominó cymatics (del griego “kyma”, que significa “onda”), demostraron cómo las distintas frecuencias afectan y transforman la materia.

 

El Dr. Jenny puso polvos finos, de arena y virutas de acero, sobre una placa de metal a la cual aplicó distintas frecuencias de sonido. Observó que según la frecuencia, las partículas se organizaban formando patrones determinados, formas geométricas, semejantes a mandalas. Si el sonido se detenía, el patrón colapsaba.

 

Cuando los sonidos son armónicos, los patrones son formas geométricas simétricas, muchos de los cuales coinciden con mandalas y formas sagradas presentes en distintas culturas. Ante sonidos estridentes, los patrones se deshacen y el caos aparece.

 

Antes que Jenny, en el siglo XVIII, Ernst Chladni (1756-1827), científico y músico alemán, considerado el fundador de la acústica, ya había experimentado con placas de metal, y de vidrio, cubiertas con arena fina. Al frotar con un arco de violín el borde de la placa, observó que la arena formaba patrones geométricos. Fue el primero en constatar que el sonido afecta la materia. Por eso a estos patrones se les conoce como “figuras sonoras de Chladni”.

 

Hoy en día se ha llegado a demostrar que para cada frecuencia de sonido existe una forma correspondiente, tal como se aprecia en el video de la entrada anterior.